Ninett Avendaño Hernández

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En cada uno de los discursos de graduación, escucho como los alumnos les agradecen a sus maestros por todas sus enseñanzas. Sin embargo, en los muchos discursos que he escuchado, he notado, que siempre olvidan mencionar a las maestras de Kinder. Y ellas son de gran importancia, pues nos enseñaron a valorarnos, a querer a nuestros compañeros, valores a través de los juegos y nos tuvieron paciencia. En pocas palabras, fueron ellas quienes marcaron el inicio de nuestra formación y crecimiento. Una de ellas, fue Ninett Avendaño. 

Ella siempre se encargó de enseñar con pasión los valores que predominan en muchos de sus alumnos. Ella siempre defendió la idea de aprender jugando y se entregó por completo a crear sonrisas en los rostros de sus alumnos. Debo, decir que su alumna más dichosa, fui yo. Ella me tendió la mano cada vez que caí y también me enseño a ponerme de pie por mí sola. Me enseñó que creer en uno mismo es lo más importante y sobre todo ser siempre honrado y ayudar a los demás. 

Quizá la muerte llegó temprana y te cubrió con su manto. Pero ni ella puede sobrepasar nuestra relación. Pues, quizá se llevó la relación física, pero tú vives dentro de mí. 

 Te extraño y te recuerdo todos los días, abuelita. 

Karla Noack