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Trabajo en el Instituto Austriaco Guatemalteco desde hace 25 años.
Comencé en la institución en el año 1986como maestra auxiliar en el
Programa de Capacitación Pedagógica, recién graduada como Maestra de
Educación Primaria Urbana.
Tuve la oportunidad de realizar un interinato en Preparatoria,
tiempo en el cual aprendí el método utilizado para la enseñanza de
la lecto-escritura. Desde el año 1989 al 2007, trabajé en la Semana
de Observación para los niños de nuevo ingreso.
Luego de trabajar 3 años en el Colegio Viena como maestra del Nivel
Primario, fui trasladada al Nivel Medio del IAG, al obtener el
título de Profesora de Enseñanza Media en Lenguaje y Ciencias
Sociales (Historia, lengua y literatura) en la Universidad Francisco
Marroquín. Actualmente tengo el título de Licenciada en Educación. |
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He tenido a mi cargo las materias de Idioma Español, Estudios
Sociales, Literatura Universal e Hispanoamericana, en Primaria y
Secundaria (Básicos y Diversificado), nivel en el cual aún
imparto clases. Dar clases es una de las actividades que más
disfruto. |
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En el 2001 el Director General estableció la Coordinación de Idioma
Español (Primaria y Secundaria), confiándome la dirección de la misma.
En el 2008 fui nombrada Directora Técnica de la institución; actualmente
pertenezco a las dos áreas: administrativa y docente. Mis
responsabilidades como maestra son iguales a las de todo el personal, a
las que se suman las de la Coordinación y la Dirección.
El Director Técnico representa oficialmente al colegio ante el
Ministerio de Educación y demás dependencias educativas. En el
Instituto Austriaco, la persona que desempeña esta función también tiene
a su cargo la Dirección de Secundaria.
Mi vida tiene dos pilares, que encarnan mi visión: primero, la Palabra
de Dios: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el
Señor y no para los hombres”. (Colosenses 3:23). El segundo, las
palabras que siempre me dijo mi padre, con las cuales crecí: “Si vas a
hacer algo, hazlo bien hecho.”.
Trabajar en uno de los colegios más reconocidos del país no es una tarea
fácil. Es todo un sistema ya organizado, con un alto nivel en sus
requerimientos, tanto para los alumnos como para el personal docente y
administrativo. Como resultado de mi experiencia he acuñado una frase
que comparto con el personal que se incorpora a la institución: “El
Austriaco es un tren en marcha… nunca se detiene. Cuando te subes a él,
ya va caminando”. |