Sudando la gota amarga.

Quintana Luana- Taller:Nora Carolina Perez

Fotos: Taller 

Fotos: Presentacion


 Investigación, análisis,  trabajo, comunicación, libertad, criterio.

Son sólo algunas (un mínimo) de las palabras que surgen en las obras resultantes del taller de arte contemporáneo con III básico A y B.

 El primer paso fue asignarles la tarea de una investigación, aparentemente aburrida,  que hicieron a regañadientes posiblemente. Teniendo tres temas, los cuales serían (sin ellos imaginárselo) la introducción a un proceso que duraría casi tres meses: Elementos básicos de composición, un artista o diseñador y el arte maya.

 Los elementos básicos de composición como el punto, la línea, el plano y el color serían sus bases para crear un producto coherente con la teoría académica del arte y el diseño descrita por Kandinsky en su teoría escrita.

 El artista o diseñador fue seleccionado por cada uno de los alumnos en una lista enviada previamente donde la selección de los artistas fue pensada maquiavélicamente considerando su edad y posibles intereses y que sería conformada por artistas del graffitti pasando por videoartistas hasta diseñadores de moda.

 En cuanto a los mayas, se dejó a criterio de cada grupo investigar acerca del tema relacionado a los mayas que les interesara trabajar. Pintura, escultura, tejidos, arquitectura, es decir, buscando su interés.  Bajo la idea de una relación con 13 Baktún.

 Luego, vino el Power Point: los elementos compositivos aplicados en obras de arte contemporáneo. Posiblemente muy pocos habían visto instalaciones, videoarte, performances o intervenciones públicas, además, logrando entenderlas porque alguien se las estaba explicando. Sin saber los alumnos estaban teniendo una clase acerca de comunicación, semiótica, composición. Una clase de arte. Fue entonces cuando se les lanzó la bomba: harían un mural contemporáneo.

 El ejercicio consistiría en lo siguiente: La realización de un mural de 1 x 3 mts. Utilizando como referente al artista que más les interesara, un elemento maya, un elemento compositivo y además, decir algo con su obra. El reto parecía enorme, sin embargo  entendieron el valor de la investigación al ser ésta útil en su proceso de conceptualización, de realización de su obra y de la fundamentación final de cada elemento. Donde se les indagó  por cada detalle. Donde, por momentos, se llenaron de pintura y mancharon el uniforme, donde también hubo copy-paste que se detectó en dos segundos, donde sudaron frío (y yo también), sin embargo, en el resultado se nota el trabajo de esos tres meses, SU trabajo, SU pensamiento, SUS ideas, SU esfuerzo, en fin SU OBRA.

 El aprendizaje terminó yendo más allá del puro ejercicio y experiencia con un “artista”. Fue un aprendizaje de vida. Estoy casi segura, que la mayoría, si no es que todos, entienden ahora el valor del arte. Entienden que el cliché de artista no es cierto. Entienden que el arte contemporáneo no es sólo de agarrar y colgarse de un Arco de Correos porque sí. Entienden que existe trabajo detrás de esto. Entienden que pueden hacer cosas que no pensaron que podían. Y lo más importante, ahora entienden la colosal importancia del arte en una sociedad.