| "Para
toda cosa hay un tiempo..." Tiempo para sembrar y tiempo para
recoger, tiempo para llorar y tiempo para reír, tiempo para decir
hola y tiempo para decir adiós...
En la mañana del 10 de
enero de 1996 más de 90 alumnos comenzaron lo que primero parecía
sólo un sueño de sus papás. Con el tiempo este sueño se convirtió en
nuestra propia meta, y hoy es una realidad. Los obstáculos han sido
sobrepasados y las metas han sido cumplidas. El Austriaco nos llenó
y nos marcó con su esencia, con todas esas características y
actividades que lo hacen único y diferente.
Al pasar los años,
sonreiremos al recordar lo que era llegar a casa con los zapatos
llenos de arena, los pantalones rotos, levantadas de faldas, juegos
en el avioncito, y el gran esfuerzo de poder concluir el difícil
pasamanos, o ser de los más valientes para estar sobre la jirafa o
el elefante…
Y con esfuerzo
llegamos a la Primaria. Quién podrá olvidar la emoción de cambiar de
lápiz a pluma, la preocupación porque nos firmaran la libreta, el
escondernos en los closets, los bailes de fin de año, la ilusión de
recibir corazones en el Día del Cariño y la primera Semana Rural…
las primeras fiestas, los primeros novios, en fin…
Con el tiempo
fuimos avanzando, aunque en el camino, algunos amigos tomaron otras
rutas. Nuestros intereses cambiaron, pero aún así, más que 4, 3 ó 2
secciones, nos convertimos en una verdadera familia, capaz de
sobrellevar juntos los retos que traía consigo el camino hacia la
Secundaria. Algunos encontraron el amor entre los pasillos, amigos
de verdad y hasta hermanos, pero definitivamente todos hemos dejado
huella, no sólo en cada uno de nosotros, sino en la historia del
colegio.
V bachillerato fue
uno de los mejores años, Maturareise, el viaje más esperado, los
días más alegres… ¡y quién de aquí lo podrá negar! Y, finalmente, la
noche de gala, mujeres de blanco, elegantes caballeros… y el
inolvidable vals.
Y así de rápido
llegamos a las esperadas pero también temidas maturas… en estos
últimos meses hemos demostrado realmente nuestro apoyo y ayuda mutua,
en fin… el verdadero valor de nuestra amistad, para que todos
pudieran hoy estar aquí presentes. La promo no se encuentra hoy
completa, pero ellos saben que están en nuestros corazones y que son
parte de esta gran familia.
No se puede dar un
discurso sin agradecer, especialmente, a todas las personas que
influyeron en nosotros y, por supuesto, a Dios por darnos las
fuerzas suficientes para poder superar este reto, en aquellos
momentos que quisimos rendirnos. Gracias a todos los profesores
pacientes y preocupados…gracias, porque mientras íbamos haciéndonos
más responsables e independientes, nos dieron su apoyo; gracias por
buscar obtener lo mejor de nosotros y enseñarnos lo que somos
capaces de hacer. Porque es difícil, a veces, poder dirigirse a un
profesor como un amigo, y sin embargo, aquí, muchos, podíamos
contar con nuestros profesores. Nosotros les debemos una formación
completa de la cual podemos nos sentimos orgullosos: ¡somos del
Austriaco!
Y un agradecimiento
especial a nuestros valientes papás, quienes nos acompañaron en los
desvelos, estrés y también en las victorias que obtuvimos durante
todos los años del colegio. ¡Papás, felicidades, ustedes también se
graduaron! ¿Quién no aprendió en estas últimas semanas más de
Historia del Arte y un poquito más de nosotros como hijos? En este
momento culmina una parte de su misión y un sueño por ver mejores
personas trabajando por un futuro mejor. ¡Gracias por creer en
nosotros!
Y a nuestra querida
Promo: sabemos que somos dos los que estamos representando a una
promoción, pero en estas palabras se encuentran 38 voces; gracias
por ser lo que son, nunca creímos que nos llegaríamos a unir y
querer tanto…cada uno queda de alguna manera en nuestro corazón, y
es que amigos como ustedes, ¡son difíciles de encontrar!
Como dice la
canción, “hoy la maleta del colegio estamos dejando, y hoy nuestros
vestidos son elegantes y de pronto créanlo o no… nos estamos
graduando”. Hoy Guatemala recibe jóvenes dispuestos a dar lo mejor
de sí, por un futuro mejor para las próximas generaciones. Muchos
sentimos el compromiso de trabajar, con entrega y pasión, como nos
enseñaron en el colegio, por ver un país diferente. Quién sabe…
quizá haya entre nosotros un futuro Presidente de la República.
Y aunque muchos
estaremos a kilómetros de distancia, recuerden que hay algo que nos
va a unir para siempre, y no sólo es el hecho de pertenecer a la
mejor promoción del colegio, sino también este sentimiento de que
una parte de nosotros se va en cada uno de estos 38 corazones, 38
personas, 38 hermanos…que nunca olvidaremos! |